Y ahí estaba yo, en la ciudad que más odiaba del mundo, a la que más temía ir, y por casualidades del destino (o eso creo), tuve que ir.
No solo me tuve que adaptar, tuve que olvidar, olvidarlo todo, menos lo aprendido, lo aprendido hasta ahora...
Tenía algo que no se veía a simple vista, esa ciudad tenía algo que yo también tenía; Un corazón roto. Sus calles no conducían a lugares específicos, eran calles sin sentido; El perderse era fácil, la ciudad misma se perdía, es más, estaba perdida...
Ella se dividía en dos... A medida que pasaba el tiempo yo me fui convirtiendo en ella y ella en mí; sola, perdida en el océano atlántico, triste, gris y sobre todo lluviosa. Siempre llovía en su corazón, en mi corazón...
Dicen que tuvo su historia, que las gentes de épocas atrás la cuidaron, pero todos acabaron muriendo, y los de ahora... En fin, la sociedad de hoy en día. A día de hoy solo es mi yo representada, no es algo material ni objetiva pero ella es la única que estará cuando más la necesite; Incrustada en el océano Atlántico, sola, nunca me abandonará.
No solo me tuve que adaptar, tuve que olvidar, olvidarlo todo, menos lo aprendido, lo aprendido hasta ahora...
Tenía algo que no se veía a simple vista, esa ciudad tenía algo que yo también tenía; Un corazón roto. Sus calles no conducían a lugares específicos, eran calles sin sentido; El perderse era fácil, la ciudad misma se perdía, es más, estaba perdida...
Ella se dividía en dos... A medida que pasaba el tiempo yo me fui convirtiendo en ella y ella en mí; sola, perdida en el océano atlántico, triste, gris y sobre todo lluviosa. Siempre llovía en su corazón, en mi corazón...

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