lunes, 9 de abril de 2012

Amarga locura.


Se despertó en medio de la noche, sola, una vez más. Él nunca estaba, quizá porque no la quería o quizá porque, en realidad, no existía. Era un fruto de su imaginación, la que dejaba volar día a día, la que hacía que enloqueciera minuto a minuto. Tenía una doble vida, aunque ella no se daba cuenta. Se sentía sola al despertar porque su imaginación aun no había comenzado a manejarla, como lo hacía siempre. Hablaba sola porque creía que estaba acompañada, se reía de chistes que nadie contaba, se estremecía con caricias que nadie le daba. Pero ella estaba sola, aunque no se enteraba.
 Ahora anda siempre llorando por las esquinas, porque ya no imagina y la soledad la ha invadido. Ahora ve la realidad, la puta realidad y la mierda de vida que lleva. Ahora sabe que él no estuvo con ella y que su vida era una falsa que ella creó en un momento de hundimiento, de desolación. Aunque ahora, esa desolación es mayor, ahora está hundida en el fondo de algo que nadie encuentra. Pero sacará la fuerza para volar y salir del hoyo donde un día cayó, sacará fuerzas para destrozar todo lo que algún día la hundió.

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