viernes, 23 de diciembre de 2011

TGDT.

Reduzco. Mueve la cabeza al ritmo de la música y sonríe. Me paro. Ella arranca. La dejo pasar. Gira alegre frente a nuestro coche. Me da las gracias sólo con los labios… Ahora mi corazón se desacelera. No, no era ella. Pero un recuerdo me asalta. Como cuando estás en el agua, en el mar, por la mañana temprano y hace frío. Alguien te llama, te vuelves y lo saludas… Pero cuando te vuelves para seguir caminando llega una ola imprevista. Y entonces, sin quererlo, me encuentro allí, náufrago en cualquier sitio, en cualquier día de hace apenas dos años.

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